Se estima que el sector de la edificación representa el 36% del uso de energía final global y genera el 39% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2). De ese 39%, casi una tercera parte (el 11% del total de las emisiones) se corresponde con el impacto de los materiales utilizados en la edificación. El resto corresponde al consumo energético durante la vida útil de un edificio (28% del total)

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La importancia del Zero Impact Building o Construcción Sin Impacto Ambiental

Construir edificios de consumo energético nulo o casi nulo es hoy en día una realidad. Las certificaciones medioambientales de sostenibilidad (LEED, BREEAM o Passivhaus), así como los códigos técnicos de los países desarrollados (el DB HE del Código Técnico de la Edificación, en el caso de España), ya incluyen esta exigencia, que poco a poco se va convirtiendo en norma edificatoria. Esto significa que ese 28% de emisiones correspondientes al consumo energético de los edificios irán paulatinamente acercándose a cero. La clave, por muchos conocida, está en crear edificios de baja demanda energética satisfecha por instalaciones de bajo consumo que a su vez estén alimentadas por energía renovable.

 

Si bien el problema de las emisiones correspondientes a la fase de uso de los edificios parece estar en vías de resolución, no podemos decir lo mismo de las emisiones correspondientes a la materialización de los edificios

 

Si bien el problema de las emisiones correspondientes a la fase de uso de los edificios parece estar en vías de resolución, no podemos decir lo mismo de las emisiones correspondientes a la materialización de los edificios. A día de hoy, el impacto medioambiental del ciclo de vida (extracción, fabricación, transporte, instalación y desecho/reciclaje – análisis de la cuna a la tumba) de los diferentes materiales y sistemas utilizados en el sector de la edificación continúa siendo un problema no abordado por las diferentes normativas gubernamentales y apenas tocado tangencialmente por las principales certificaciones ambientales internacionales. Únicamente Level(s) y la Taxonomía Europea, más avanzados en este aspecto, parecen abordarlo.

IEA. World Energy Statistics and Balances (Database) 2019 (accessed on 12 August 2020)

 

A raíz de esto surge Zero Impact Building, una iniciativa desarrollada por Evalore para crear edificios de impacto ambiental cero en la vida útil del edificio (50 años según el Código Técnico de la Edificación – CTE). Con el uso del edificio, y la producción excedente de energía limpia (resultado de un mínimo consumo y un superávit de producción de energía procedente de fuentes renovables) los impactos generados por los materiales y el proceso constructivo se van mitigando hasta ser neutralizados y lograr un impacto cero en 50 años.

¿Cómo se logra un Zero Impact Building?

Lo primero que se ha de considerar es que la clave está en la fase de concepción y diseño del edificio. Es aquí donde entra Evalore como consultora de sostenibilidad, asesorando a promotores y equipos de arquitectura e ingeniera para lograr proyectos optimizados desde el punto de vista medioambiental. Esta etapa es de suma importancia ya que las decisiones tomadas impactan directamente sobre la huella ambiental del edificio.

Las estrategias a implementar serían las siguientes:

1. Optimización del consumo energético

El primer paso para lograr un Zero Impact Building es optimizar el consumo energético del edificio para que pueda lograrse un balance energético positivo. Mejorar las características de la envolvente o seleccionar y dimensionar adecuadamente las instalaciones son acciones clave. Para esta tarea se utilizan herramientas de optimización como softwares cálculo de radiación solar, de optimización paramétrica o de simulación energética dinámica

 

Wittywood, el primer edificio LEED y WELL de oficinas en España, construido completamente en madera

2. Calcular y minimizar el impacto de ciclo de vida del edificio

Igualmente, importante es calcular el impacto ambiental del ciclo de vida de cada material que conforma el edificio. El análisis permitirá seleccionar aquellos materiales y sistemas que permitan minimizar la huella de carbono derivada de la materialización del edificio.

También se tiene en cuenta el fin de la vida útil del edifico, o parte de este. Se siguen las líneas de “design for disassembly”. Esto es un diseño pensado para facilitar la recuperación de sistemas, componentes y materiales utilizados para la construcción. La estrategia se basa en un reconocimiento que cada edificio representa un “banco de materiales” que, al finalizar su vida útil o realizar una reforma, en lugar de terminar en un vertedero se pueden reutilizar o al menos reciclar.

3. Especificar un sistema de energía renovable que exceda el consumo

Por último, se diseñará un sistema de energía renovable de producción in situ que permita, no sólo sobrepasar el consumo anual, sino que permita paulatinamente compensar por las emisiones de carbono generadas por la materialización del edificio. Para ello es imprescindible que la legislación local y la infraestructura permita vender el excedente de energía a la red o, al menos, utilizarlo en el entorno urbano inmediato. La energía fotovoltaica y la eólica son, a día, de hoy las más adecuadas para este tipo de proyectos.

Es importante que se instale un sistema de gestión en el edificio que permita controlar y optimizar el desempeño de las instalaciones de energía renovable, así como el momento adecuado para volcar energía a la red o ser utilizada en los distintos subsistemas del edificio

Fuente: Foto por @peterbeukema de Unsplash. Editada por EVALORE.

¿Cuánto cuesta implementar el Zero Impact Building?

Un edificio Zero Impact no tiene por qué suponer un sobrecoste elevado. Los primeros estudios indican sobrecostes que rondan del 3 al 5% de incremento sobre el Presupuesto de Ejecución de la Construcción (PEC). El principal sobrecoste reside en la instalación del sistema de producción renovable. En algunos casos en los que la instalación de energía renovable tiene restricciones la estrategia principal de reducción del impacto de la materialización del edificio puede conllevar costes mayores. Materiales como la madera en estos casos pueden convertirse en aliados indispensables.

En cualquier caso, el alineamiento de Zero Impact Building con la Taxonomía Europea hace que este tipo de proyectos tengan un tremendo potencial para obtener inmejorables condiciones de financiación por parte de las entidades financieras. El propio proceso de Zero Impact Building, basado en la medición de KPIs y en el reporting, contribuye a facilitar el proceso de mostrar alineamiento con la Taxonomía Europea.

 

Esta iniciativa está 100% alineada con las certificaciones LEED o BREEAM

¿Cuál es la relación con certificaciones como LEED o BREEAM?

Esta iniciativa está 100% alineada con las certificaciones LEED o BREEAM. De hecho, un proyecto Zero Impact Building contará con la máxima puntuación en las categorías relacionadas con eficiencia energética, energía renovable y materialización del edificio. Dado que estas categorías suelen también ser las de mayor impacto en puntuación, un Zero Impact Building optará a las mayores categorías de certificación en los diferentes estándares medioambientales.

¿Cuál es el papel de Evalore?

En Evalore somos pioneros en España en el desarrollo de procesos de consultoría medioambiental para el sector real estate. A menudo nuestros proyectos se enmarcan en el contexto de certificaciones ambientales internacionales como LEED, BREEAM, WELL o Pasivhaus. El resultado es un proyecto optimizado, tanto en rendimiento ambiental como en coste

Y tú, ¿quieres que tu proyecto sea Zero Impact?

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Pablo Muñoz, CPHD, LEED GA, BPI MFBA

Cofundador y CEO de Espacios Evalore SLP

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